miércoles, 21 de enero de 2009

Un gaitero en tierras otomíes


Por Manuel Gerez del Río

El contacto, violento o no, en el momento de la Conquista y tras de ella la colonización de América por los europeos, trajo consigo una importante y única serie de cambios culturales conocidos como mestizaje. El proceso de mestizaje es muy desigual, algunas cosas fueron adoptadas, y modificadas en su caso, en forma rápida; en otros casos, las formas culturales jamás lograron ni su inserción ni su modificación y fueron desechadas; algunas expresiones culturales suponemos que nunca existieron, pero ¿no lo fueron o es que se perdieron en ese “proceso de selección cultural”?
El convento de Ixmiquilpan, un edificio agustino de 1550, está localizado en la zona otomí del estado de Hidalgo. Cuando pensamos en Ixmiquilpan nos llega a la mente las fascinantes pinturas murales que se encuentran dentro de la iglesia, ejecutadas por artistas indígenas en la década de 1571-1580 y que presentan un interesante programa iconográfico dedicado a la guerra como continuum de un evento sacro para mantener el orden cósmico.
Pero en las paredes del convento de Ixmiquilpan hay diversidad de temas representados. Llama la atención una pintura que se encuentra en la testera norte del pasillo de la planta baja del claustro. Es una imagen de la Adoración de los pastores al Niño.
Esta representación fue muy común en Europa al menos desde la Alta Edad Media: el pesebre con la Sagrada Familia está rodeada de personajes extraídos del campesinado europeo de la época. Aparece un elemento que se convertirá en un icono asociado a este grupo social: la gaita. Este aerófono, compuesto por un odre, una o dos flautas con doble caña y uno o varios tubos que dan una nota pedal a través de una caña sencilla, está representado en la pintura de Ixmiquilpan: la representación de un actor social europeo y de un instrumento que le da su significado lo encontramos inserto en un medio humano-cultural totalmente ajeno.
¿Por qué llama la atención? Naturalmente no es el único icono europeo que está representado y que no existió en América; sin embargo, cabe preguntarnos si en realidad un instrumento tan popular en Europa “nunca” existió en el Nuevo Mundo, o bien si es que sí lo hizo pero nunca logró librar la dinámica de selección del mestizaje cultural. Los diversos instrumentos que los españoles trajeron fueron rápidamente acogidos al uso cotidiano o festivo tanto de los indígenas como de la sociedad colonial que se gestaba. Pero la gaita, no. Al menos eso sabemos hasta el momento.
El gaitero de la zona otomí, a pesar de su localización, no estaba vedado a los ojos de los indígenas. Los indios principales tenían acceso a esta zona, al igual que sus hijos, quienes desde la infancia pasaban buena parte de su vida bajo la educación de los frailes, además de otros indios al servicio del convento. Por otro lado, muchos frailes y pobladores provenían tanto del norte de España como de zonas de Castilla y Portugal donde la gaita era un instrumento popular, así que seguro formaba parte de su bagaje cultural. ¿Por qué, entonces, no tuvo arraigo?
Varios casos en la historia nos han mostrado que la inexistencia de alguna cosa en un momento temporal no implica que jamás haya existido. Después de todo, la información que tenemos de las sociedades del pasado es muy escasa y fragmentada. El gaitero de Ixmiquilpan puede ser un ejemplo de la infinidad de conocimientos que se perdieron irremediablemente en el laberinto del tiempo.

Publicado en http://www.libertaddepalabra.com el 25 de enero de 2009

domingo, 18 de enero de 2009

Centro Español de Querétaro, AC


Fundación del Centro Español de Querétaro

El próximo 31 de enero de 2009, se llevará a cabo la reunión de fundación del Centro Español de Querétaro en el Hotel Mirage. Como se quedó en la reunión pasada, el sábado 31 de enero a las 10:30 hrs, se llevará a cabo ante notario público la conformación legal de la asociación civil que originará el primer centro que agrupará a los ciudadanos del Estado español, hijos, nietos, amigos e interesados, en Querétaro. Los objetivos del Centro serán matener los lazos culturales, desarrollar las relaciones sociales y comerciales, entre otras. Las personas interesadas en formar parte del Centro como socios fundadores deberán depositar la aportación inicial de dos mil pesos antes de esa fecha en la cuenta que la asociación tiene en el Banco Santander. Mayores informes: http://cequeretaro.noadsfree.com/index.html

domingo, 11 de enero de 2009

Curso-Taller de Epigrafía Maya 1: el registro del tiempo en el mundo maya


La historia de Mesoamérica en general y el área maya en particular presenta diversas posibilidades de estudio. Una de ellas es la referente a las inscripciones que se encuentran en diversos monumentos y que muestran tanto el registro del tiempo como el de la escritura (zona de Oaxaca, Veracruz-Tabasco y la zona maya), resultado de una forma de expresión intelectual sumamente compleja. Los mayas dejaron constancia del uso calendárico y de una escritura única,
mayoritariamente inscrita en materiales duros; de ahí que su estudio esté desarrollado por la epigrafía en clara diferencia a la paleografía. Sin embargo, la escritura maya no sólo está registrada en materiales duros como es la piedra de los monumentos y estelas, sino también se encuentra en la cerámica y la pintura mural, en los dinteles de madera del chicozapote, y en los tres (o cuatro, si se decide la veracidad del debatido Códice Grolier) códices mayas que sobrevivieron a los embates de la degradación del tiempo y de la historia.
La ardua tarea de descifrar la escritura maya comprende una larga historia que aún no termina, pues cada día estudiosos de todo el mundo obtienen nuevas lecturas de glifos que amplían el horizonte del conocimiento de una cultura por demás impresionante. El presente curso está dividido, por ende, en dos partes. El curso uno pretende dar a conocer los aspectos generales de la cultura maya para después centrarse en el estudio de la escritura maya como actividad académica realizada por los epigrafistas (arqueólogos, lingüistas, historiadores, etc.) y abarcar in extenso los diversos aspectos del registro del tiempo: cómo están conformados los diversos calendarios, de qué partes constan, cómo se identifican los diversos glifos y numerales, y cómo funcionaron. Así como la metodología correspondiente para identificar los glifos calendáricos. Comenzamos el estudio por los registros calendáricos ya que en el mundo maya éstos fueron de vital importancia; de hecho, las inscripciones mayas en los monumentos y códices, casi en todos los casos, comienzan con el registro del tiempo para proseguir con una “narración” de hechos míticoreligiosos o históricos; además de ser un primer acercamiento a los glifos mayas y a las inscripciones. En el curso 2, continuando con esta separación, nos dedicaremos propiamente a revisar la escritura maya y su forma de registro en monumentos, estelas, cerámica, pintura mural y códices. Para ello se explicará el método estructuralista que se utiliza; además de abordar de manera general el otro apoyo metodológico para su estudio: la iconografía maya.
El curso está diseñado para 8 sesiones, dos veces a la semana, de una y media horas. El curso es práctico y estará apoyado con lejercicios presenciales y no presenciales de diversas inscripciones, lecturas, textos complemetarios. Informes: Museo de la Ciudad y al correo ikasi@prodigy.net.mx Inicio: Febrero 2009

Curso Introductorio de Arquitectura Religiosa Novohispana del Siglo XVI


A partir de febrero se inicia la segunda edición de este curso en el Museo de la Ciudad. El curso pretende otorgar un acercamiento inicial a la arquitectura religiosa del siglo XVI en México. En él se abarcarán temas histórico-arquitectónicos de manera que se pueda comprender el momento histórico y la respuesta arquitectónica a las necesidades de las recién conquistadas sociedades indígenas de la zona nuclear de la Audiencia de Nueva España. Para ello, además del marco histórico, se abordarán temas referentes al conjunto conventual desde el punto de vista arquitectónico: iglesias de una nave, criptocolateriales y de tres naves; sistemas de iluminación, accesos, capillas abiertas, capillas posas, bóveda, el convento, pintura mural, escultura aplicada a fachadas y el estudio de tres conventos agustinos caracterizados por su pintura mural y por su fachada. El curso está diseñado para llevarse a cabo en 6 sesiones semanales de una y media horas; se envía materialde lectura complementario a través de e-mail. Informes al Museo de la Ciudad o ikasi@prodigy.net.mx

viernes, 9 de enero de 2009

Els nens perduts del franquisme


Un excel.lent documental de la Televisió de Catalunya sobre els nens, fills de republicans, seqüestrats durant el franquisme a Espanya. El documental és de la Montse Amengou i d'en Ricard Belis.
"Los niños perdidos del franquismo" revela uno de los períodos más oscuros de la historia reciente de España: la desaparición de niños hijos de republicanos y la separación forzosa de sus familias por parte de la represión franquista

lunes, 24 de noviembre de 2008

El registro del tiempo en Mesoamérica.

Por Manuel Gerez*




Uno de los logros intelectuales más fascinantes de la historia de la humanidad es el registro del paso del tiempo y la construcción religiosa que se desprende de ello. En él intervienen la observación y la acumulación de conocimiento a través de miles de años. No es por demás que a los registros calendáricos mesoamericanos se les considere uno de los logros culturales más importantes de las naciones indígenas.
El calendario determinaba la vida cotidiana e institucional en el mundo prehispánico. Todo, desde el nombre de un niño hasta el inicio de la guerra, el comienzo de la siembra y la cosecha, estaba determinado por la lectura del calendario y la observación del cielo. Sin embargo, no debemos considerar el registro calendárico como la única concepción del tiempo: el paso del tiempo es el movimiento de los dioses en el espacio sagrado y éste no sólo lo conforma el cielo sino la tierra (el altépetl como centro del universo). Elementos de la geografía, particularmente elevaciones (cerros, lomas o montañas), sirven de marcas para el cálculo de sol (por ende del tiempo) en las observaciones astronómicas. En ocasiones, en estas zonas que marcan la salida del sol en determinado año vistas desde un lugar fijo que sirve como observatorio, se erigen estelas o monumentos. La labor de la arqueoastronomía nos ha aportado varios trabajos donde se acentúa la importancia del espacio geográfico en las observaciones astronómicas.
Cada elemento que conforma el calendario es, además, una deidad en sí misma: números, plantas, animales, colores, contienen un significado sagrado y una carga positiva o negativa que tendrá incidencia en la vida humana. Su orientación hacia algún punto del universo y la combinación entre los diversos elementos que lo componen, determinará tiempos de calamidades, de sequía, de conquistas, de expansión, de dominio, de bonanza, de enfermedades.
El calendario era compartido por todos los pueblos mesoamericanos, desde Costa Rica hasta Nayarit. Estaba conformado por la denominada “cuenta corta”, “rueda de calendario” o xiuhmolpilli (atadura de los años); en realidad son dos registros calendáricos distintos: el calendario sagrado de 260 días y el calendario solar de 360 días más 5 días nefastos. La combinación de cada uno de los elementos de ambos calendarios en la rueda calendárica, registraba un ciclo de 52 años o 18 980 días: el denominado siglo mesoamericano. El ciclo se completaba al dar toda una “vuelta”; es decir, todos los elementos caminaban por los cuatro cuadrantes del universo (véase por ejemplo el Códice Madrid) sin repetirse durante 18 980 días. El problema es que un registro de este tipo, correspondiente a decir por ejemplo viernes 3 de agosto, no determina de qué año se habla. Así el viernes 3 de agosto se repite cada 52 años sin indicarnos si es del año 896 o del 1234, por poner un ejemplo.
El origen del calendario sagrado de 260 días (13x20=260) llamado tonalpohualli o tzolk’in es incierto. Algunos investigadores han determinado que en la latitud 15° N, la distancia de los dos pasos del sol por el cenit corresponde a 105 y 260 días, respectivamente. Existen dos ciudades prehispánicas de una asombrosa tradición astronómica: Copán e Izapa que se encuentran en esta latitud. Sin embargo, la documentación con que contamos hasta ahora indica que el registro del calendario de 260 días no proviene de esa zona sino del Valle de Oaxaca, donde contamos con una inscripción del 600 a.C. en San José Mogote, seguida de Monte Albán que presenta ya inscripciones con el calendario solar.
Como decíamos, la rueda de calendario funciona mediante el paso secuencial de ciclos. Los arqueólogos idearon, para su comprensión, la representación de cada componente como una máquina de engranes. Al engrane más pequeño le corresponden los numerales del tzolk’in del 1 al 13. Este se conecta con cada uno de los 20 meses que formaban el tzolk’in (Imix, Ik’, Ak’bal, Kan, Chikchan, Kimi, Manik’, Lamat, Muluk, Ok, Chuwen, Eb, Ben, Ix, Men, Kib, Kaban, Etz’nab, Kawak, Ahaw). Así tendríamos el registro del calendario sagrado: 1 Imix, 2 Ik’,…, 13 Ben, 1 Ix, 2 Men, etc. El siguiente engrane son los numerales del haab (ciclo de 365 días o 18x20+5) que iban del 0 o portador del mes al 19, para conectarse finalmente con el último engrane que corresponde a los 20 meses del haab (Pohp, Wo, Sip, Sotz’, Tzek, Xul, Yaxk’in, Mol, Ch’en, Yax, Sak, Keh, Mak, K’ank’in, Muwan, Pax, K’ayab, Kumk’u y Wayeb –el mes de 5 días nefastos, en náhuatl nemontemi). La secuencia del haab sería 0 Pohp, 1 Pohp, 2 Pohp,…, 19 Pohp, 0 Wo, 1 Wo, etc. Enlazados los engranes, la rueda de calendario combinaría ambos registros y tendríamos fechas como estas: pongamos la fecha de 6 Ik’ 0 Pohp. El día siguiente será 7 Ak’bal 1 Pohp, luego 8 Kan 2 Pohp… cuando se llega al 13 Muluk 7 Pohp el siguiente día será 1 Ok 8 Pohp, puesto que los numerales del calendario sagrado llegan a 13, mientras que los del haab llegan a 19. Así continúa hasta 12 Imix 19 Pohp y el día siguiente sería 13 IK’ 0 Wo.
Cada año comienza sólo con alguno de los 4 portadores de año, que varían entre el Clásico y el Posclásico. Los portadores o años dominicales más antiguos en la zona maya corresponden a Ik’, Manik’, Eb y Kaban, mientras que en los códices el grupo más representado es el de K’an, Kib, Lamat, Ahaw y Eb. El uso de los portadores es determinante en las creencias religiosas mesoamericanas, pues son éstos los que determinan si el año será benéfico o trágico.
Si bien la cuenta corta es compartida en toda Mesoamérica, al principio de nuestra era aparecen en la zona del sur del Golfo de México y en las costas del Pacífico en Guatemala y Chiapas el registro de inscripciones calendáricas que pertenece a la cuenta larga. Los registros más antiguos de los que hasta ahora tenemos noticia, provienen de la Estela 2 de Chiapa de Corzo (36 a.C.) y la Estela de Tres Zapotes (31 a.C.) El hecho que estos sean los vestigios arqueológicos con inscripciones de cuenta larga más antiguos, no implica que su uso pertenezca a este periodo. Se ha supuesto que los elementos de la cuenta larga en realidad provienen de conocimientos que surgieron durante el Periodo Formativo o Preclásico Medio (1200-400 a.C.) en una zona tan amplia como el sur de Veracruz y Tabasco, Oaxaca y la costa de Chiapas y Guatemala en el Pacífico.
La cuenta larga que utilizaron los mayas permitía fijar una fecha en un ciclo que había comenzado el 13 de agosto de 3114 a.C. o 13.0.0.0.0 4 Ahaw 8 Kumk’u (la denominada Fecha Era). Esta cuenta estaba formada por una serie de ciclos cuya combinación nos puede remontar a fechas míticas, pues registra millones de años en el pasado (por ejemplo en Palenque hay registros de la creación del Universo o del nacimiento de la Tríada –los dioses GI, GII y GIII). Su funcionamiento es complicado, ya que debemos tomar en cuenta que el sistema matemático maya era vigesimal y posicional. La cuenta larga está conformada por la sucesión de varios ciclos; cada ciclo está formado por una cantidad de días determinados a los que se multiplica por números del 1 al 13 o del 1 al 20, según el ciclo. Pongamos por ejemplo la Fecha Era: a la Rueda de Calendario (4 Ahaw 8 Kumk’u) le preceden una serie de posiciones que están en ceros hasta llegar al 13. Cada uno de esos números corresponde a una posición en el calendario que registra un determinado número de días que han transcurrido desde la Fecha Era. Nuestro registro de 13.0.0.0.0 comenzando de izquierda a derecha (en los códices sería de abajo hacia arriba) corresponde a K’in (un día), Winal (un mes o veintena), Tun (un año o 360 días), Katun (20 años o 7200 días), Baktun (400 años o 144 000 días). Así, se leería 13 Baktun, 0 Katun, 0 Tun, 0 Winal, 0 K’in, 4 Ahaw 8 Kumk’u.
Los mayas nos sólo registraban el paso de los días desde esa Fecha Era. Tenemos inscripciones que llevan la cuenta minuciosa de lunaciones, eclipses, el ciclo de Venus y un registro de 819 días, del que desconocemos aún su funcionamiento.


*Publicado en Libertad de Palabra (http://www.libertaddepalabra.com/) el 24 de noviembre de 2008.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No Logo. El poder de las marcas, de Naomi Klein

Por Manuel Gerez del Río






Naomi Klein analiza las fuerzas que se oponen al intento de un conjunto de marcas por gobernar al planeta. Para ello, la autora estructura su análisis en la búsqueda de cómo estas empresas han logrado construir una fuerza tan impresionante, que por sí solas se han convertido en economías mundiales. El punto de partida de la nueva política de las trasnacionales es el viernes de Marlboro; este evento bursátil de Nueva York determinó la nueva política de las marcas en la década de los 90. Y es que aquellas empresas que no tuvieron pérdidas, ratificaron la tendencia de excluir la fabricación directa de los productos para invertir enormes sumas de dinero en la construcción de la imagen de marca mediante la publicidad.
A la luz de la globalización y del libre comercio, las marcas han establecido una red que abarca todo el mundo y que laboran bajo la concepción de la teoría de la unificación de las culturas para la unificación de consumo. Las marcas inundan cada uno de los espacios de la vida del ser humano. Primero, como siempre ha sido, se apropia de los espacios públicos como las calles y edificios. Pero ahora va más allá. Con el cambio de hábitos del ser humano, ahora la gente se congrega en las plazas comerciales; lugares privados donde no hay cabida a la expresión de inconformidades ni a la manifestación de las ideas que no sean comerciales o estén contratadas. Las escuelas y universidades sucumben ante la necesidad de recursos; los pasillos, equipos deportivos, baños, cafeterías y hasta las librerías universitarias se llenan de publicidad de la marca que lo patrocina todo a cambio del silencio: cualquier intento de crítica a las marcas provoca el retiro de la ayuda económica. Es tal el poder que han adquirido que imponen incluso sus valores e ideales a la creación artística; son los censores de la creación: si quieres vender en sus tiendas, la imagen debe corresponder a su imagen de marca.
Si las marcas se apropian de todos los espacios y la gente lo ha permitido, lo asume y se vive el triunfo de las marcas, lo que continúa es preguntarnos ¿por qué han tenido tanto éxito? Volvemos a la publicidad: las marcas han establecido ejércitos de soplones que buscan lo que los adolescentes estadunidenses llaman lo cool. En este sentido, como muchos, Nike es el mejor ejemplo. Mediante personas que laboran para la marca, se realizan sondeos (bro-ing) en los barrios marginados de negros y latinos (imagen de la marca) para ver si los nuevos productos son cool, además de captar las nuevas modas de la calle. Los soplones están por todas partes: barrios marginados, escuelas y centros de diversión, con tal de captar lo que a la gente le parece sensacional y transformarlo diseño y venta.
La década de los 90 abre paso a la lucha social por las referencias: las luchas de identidad racial, de género, de diversidad sexual. Coinciden, en 1992, con la crisis de las marcas y las corporaciones aprovechan las críticas y exigencias de la juventud para apropiarse de esa luchas y ponerle marca. Adquieren las identidades y las convierten en marca. Los iconos de las luchas sociales y revolucionarias, son robados de su contexto histórico para convertirlos en objetos de venta e imagen comercial. No sólo eso: conforman toda una imagen de identidad que, como se verá adelante, permite que la sinergia convierta la vida en marca. Y la lucha por sí misma es comercializable. Hay marcas que luchan por las mujeres, contra el cáncer, contra la pobreza. Pero, ¿cuál es a validez y grado de credibilidad de las marcas en su compromiso con esos y otros movimientos? Me parece que el altruismo en las corporaciones es inexistente y es aprovecharse del marketing para adherir nuevos compradores. En cuanto a las donaciones que ofrece, es un frío cálculo de aumento de ventas: la donación viene implícita en el cálculo de ventas; de hecho muchas ponen un punto de venta determinado para hacer la donación; la marca no desembolsa ni un centavo que el público no haya dado a través de la compra masiva de un producto. A fin de cuentas, la idea de la donación está comprometida por la promoción y venta de un producto determinado y la buena imagen que tendrá la empresa ante el público.
Y si los espacios físicos y de pensamiento se reducen paso a paso, las opciones también. La fusión de las grandes empresas ha generados monstruosas entidades privadas que compiten en economía con las naciones. Después de todo, más de 49 empresas están en la lista de las 100 economías del mundo. Tan sólo un ejemplo, las utilidades de Wal-Mart superan el presupuesto anual de países como Haití.
Si lo que importa es la marca y no el producto, una marca puede fabricar cualquier cosa. La denominada sinergia de marca permite a ésta la diversificación de los artículos que coloca en el mercado. Después de todo se vive el marketing de la identidad y la sinergia construye marcas que abarquen ropa, vacaciones y hasta ciudades de marca.
Además de que las marcas nos han dejado sin espacios y sin opciones, también nos han dejado sin empleo. Los tratados de libre comercio y la globalización permitieron el libre tránsito de capital y la fundación de fábricas en cualquier parte del mundo, con miras a la reducción de los costos de producción. Sin embargo, el cierre de fábricas en el primer mundo no implica necesariamente su reapertura en el Tercero, pues son sustituidas por la contratación de maquiladoras. Si bien por una parte las trasnacionales (como automotrices o las de electrodomésticos) se establecen directamente en los países subdesarrollados para valerse de las concesiones gubernamentales en terrenos, exención de impuestos, cuotas bajas de luz y agua y una política de bajos salarios y control de los sindicatos, así como un bloqueo de la información por violación de los derechos humanos ante el trabajo esclavo, lo cierto es que no generan tecnología, mantienen la dependencia con las sedes originales y de igual forma pueden cerrar la planta e irse a países con mejores condiciones. En los 90 hubo un boom del contrato de maquiladoras a través de pedidos que exprimen los bajos precios y que repercuten en los salarios y en las horas y condiciones laborales. El abanico que presenta me parece, sin embargo, que es más amplio. Por una parte, falta determinar si el capital de las maquiladoras proviene de las mismas marcas. El hecho de que las maquiladoras estén conformadas por capital extranjero es más claro si observamos movilidad (golondrinas) y la capacidad de abrir y cerrar fábricas tanto para continuar con los privilegios de exenciones que otorga el gobierno como el de mudarse a otros mercados más “competidores”.[1]
El cambio en la economía de los países del primer mundo se percibe en el paisaje de las ciudades posindustriales: las fábricas desaparecen y abundan las tiendas al menudeo. Es el paso de una economía industrial a una de servicios. El cambio presenta modificaciones importantes no sólo en la economía sino en la vida de cada persona, que muchas veces la impacta de modo tan importante que la psique inhibe: la transitoriedad es el elemento característico que presenta el empleo en el sector servicios. Los jóvenes estudiantes que entran a laborar en empresas al menudeo, los denominados Mcjobs (por el estilo de bajos salarios y explotación que fundó Mc Donald’s), con la idea de ser un empleo transitorio (mientras concluyen sus estudios o en lo que sale un empleo mejor), se ven encadenados a permanecer ahí por la carencia de opciones. El problema se manifiesta con la elevación del rango de edad de los trabajadores en esas empresas: antigüedades laborales que en muchos casos llegan a los 10 años. El bajo salario que los empresarios justifican por el tipo de empleo (para estudiantes) adquiere dimensiones preocupantes cuando los jóvenes se convierten en adultos y el salario de bajo pasa a ser insuficiente para los gastos básicos, con la consecuencia de la ampliación de la pobreza.
Los mecanismos de reducción de costos y el consiguiente aumento exorbitante de utilidades adquieren múltiples formas y los empresarios ganan en creatividad. Desde la constante rotación de personal para evitar la creación de antigüedad, inscripciones a la seguridad social y la organización sindical, a través de contratos que van del mes al año y medio de duración, ahora se contrata por término de horas pico o de un control efectivo de las horas trabajadas. El uso de las horas pico incluye que el trabajador debe estar siempre libre para el momento en que la empresa le llame para laborar. Otro es el contrato de servicios independientes a través de outsourcing o gestionadoras de recursos humanos, lo que evita el desembolso de cualquier cantidad monetaria en el rubro de salarios. A ello se debe sumar el descabellado uso de “becarios”: trabajo explotado de forma totalmente gratuita bajo la etiqueta de prácticas profesionales.
La lucha por la autonomía laboral tiene dos lados: el hastío de la gente a depender de un trabajo que se sabe que lo explota, mal pagado y que puede desaparecer en cualquier momento. Y el empuje del free lance como fruto de la mercadotecnia de una imagen construida por las marcas. Naturalmente los contratos son escasos y la lucha por obtenerlo va en detrimento de la capacidad de cobro (después de todo, a mayor oferta de mano de obra menor el salario). El trabajo autónomo es una de las directrices del trabajo global. No olvidemos, por ejemplo, los programas federales del foxismo que estaban encaminados al autoempleo: ¿algún lineamiento del FMI? La frecuencia de trabajadores independientes, de cualquier forma, va en franco crecimiento. Y es que si no laboras en las tiendas al menudeo ¿qué opción queda? Se están desarrollando los países de los autónomos; después de todo no hay gastos en los que incurra el empleador. El lado más oscuro, sin embargo, será cuando la población económicamente activa envejezca sin planes de pensiones ni de sanidad.
No logo es la lucha abierta contra la marca. La atención que ha atraído la lucha contra las ruindades de la situación laborales, de explotación y trabajo esclavo en el Tercer Mundo, de las invasiones y daños ecológicos en zona de exploración y extracción petrolera, no son nada nuevo. Sin embargo, han cobrado nuevos bríos gracias a dos condiciones: una, al focalizar el objetivo de lucha en exponer una marca al escrutinio público, la gente fija su atención por ser las marcas que usa cotidianamente. El problema es si la lucha contra una sola marca no particularizaba los casos. La respuesta de los activistas indicaba que los problemas son globales. La otra condición es la de la globalización de las comunicaciones. Internet ha sido la herramienta de mayor apoyo en la divulgación de la información que se genera y que evita los canales tradicionales y manipulables como los medios impresos, radio y televisión. Si bien sabemos de varios casos en que algunas páginas de activistas han sido cerradas, la opción de la red ha hecho de la lucha local una lucha universal. De ello se da cuenta el movimiento Recuperemos las Calles mediante la organización de las fiestas mundiales.
Si bien la lucha contra las marcas tiene la gran ventaja de central los ojos del mundo en los artículos que se usan a diario, existe un campo que se esconde a la vista: son las empresas “sin imagen de marca”, empresas que no han invadido en forma visible la vida cotidiana pero que están presentes. El ejemplo más interesante que expone Naomi Klein es el de una papelera japonesa que explotaba los bosques vírgenes de Canadá. Sabemos que los movimientos ecologistas por sí mismos tienen poca repercusión en la mayoría de la población, pero ¿qué efecto produciría en la opinión pública si se exponen que esos productos son utilizados en las marcas que utilizan cotidianamente? Por ejemplo, si se ataca a una marca de hamburguesas que utiliza el papel generado por la explotación de bosques vírgenes, el cambio del paradigma compromete la imagen de la marca y ésta sirve de fuerza de presión contra la papelera.
Las formas de lucha han sido muy variadas: rompe anuncios, lanza tartas, vallas de guerrilla publicitaria, hackers informáticos, etc. Todos y cada uno de ellos desde su localidad han contribuido a organizar la lucha contra las marcas, y el Internet ha logrado lanzarlos a una lucha global. Los ejemplos son muy variados. Lo importante es que las luchas públicas pasen al papel legal; es aquí donde la lucha global de representación tiene que ejercer la presión necesaria para que los gobiernos realicen las modificaciones legales para controlar el totalitarismo de las marcas. Ante el intento de la homogenización de la cultura por la globalización, debe existir (existe de hecho) una respuesta universal de defensa y determinación.
[1] El usos constante de la palabra mercados competidores, de convertir a los países en más competidores, se resume muchas veces a la reducción de cuestiones salariales y modificaciones importantes en las legislaciones laborales vigentes. Una rápida vista a los noticieros y a las intenciones del actual secretario del Trabajo de México (de extracción de derecha) y la Comisión Empresarial, nos dan una clara idea de lo que para ellos es convertir al país en un mercado competidor.